Aunque no duerma contigo

 

“Porque sueño a tu lado,
aunque no duerma contigo.”

Duermes. Ismael Serrano.

 

Dormía en la total oscuridad, sobre su piel las frías sábanas de una cama extraña. Su sueño era tan profundo que ni siquiera cuando él abrió la puerta se desveló. Él camino en la oscuridad hasta la cama, se sentó en el borde y tanteó suavemente buscándola, tampoco entonces se despertó, seguramente soñaba con algo hermoso, como que él estaba a su lado.

Acarició su cara, su pelo y por fin la despertó, ella sonrió en la oscuridad mientras se incorporaba, buscándole con sus manos. Ella se estremeció al sentir como las manos de él recorrían su espalda desnuda por primera vez. Sus bocas besaban cada trocito de piel que tocaban mientras esperaban encontrarse por primera vez. Los labios se rozaron y no supieron volver a separarse. Suaves besos, mil veces prometidos que por fin eran reales. Sin apenas separar sus labios ella le ayudó a quitarse la ropa, sentían sus cuerpos desnudos por primera vez, temblaban mientras se tendían en la cama. La sujetaba fuerte entre sus brazos, como si temiera que se escapara, ella acariciaba su pecho y no paraba de besar cada trocito de piel que sus labios encontraban, mientras él besaba su pelo, su frente, sus ojos, hasta que los labios volvían a encontrarse y se unían en pequeños besos, suaves mordisquitos, interrumpidos por palabras antes mil veces dichas que ahora sonaban diferentes en sus susurros. Sus manos exploraban la piel mil veces deseada, acariciando rincones mil veces soñados. De vez en cuando él la estrechaba entre sus brazos, apretaba fuerte el cuerpo de su amada y la besaba con pasión. La oscuridad los arropaba. Los besos, las caricias y los susurros los trasportaban a los recuerdos de los más dulces sueños en esas noches que habían pasado separados y que por fin eran reales.

Entre besos y caricias, ella quiso ver la sonrisa que intuía en la cara de aquel hombre que compartía sus sueños y encendió la luz. Se miraron, se reconocieron y volvieron a los besos y caricias. Ella se perdió en su pecho mientras él la abrazaba y sujetaba.

Lo que pasó después, se queda en sus recuerdos y sueños…

 

“Asumo el riesgo, te miro y planeo
una vida contigo cargada de sueños.
Y si no se cumplen cuando despertemos,
con la luz del día ya veremos lo que hacemos.”

Pequeña criatura. Ismael Serrano.

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