Las tribulaciones de Joseba: Estrategia fraternal

Como bien dijo mi compañero de tribulaciones @kepasa29 en su capítulo anterior Joseba anda muy liado en sus tribulaciones 1.0 y claro, eso retrasa un poquito sus apariciones en nuestros blogs, pero, nunca es tarde si la dicha es buena y aquí llega ya el capítulo XV de tribulaciones.

Pero antes recopilemos un poquito, Joseba no sabía por donde seguir investigando pero en el capítulo anterior, “Tempestad inesperada” en el blog Sobrados motivos de @kepasa29 encontró por casualidad una carta de su ama en uno de los libros del tío Jon. Aunque la leyó varías veces, no entendía nada y por si fuera poco Ander le pilló con las manos en la masa…

¿Cómo saldrá Joseba de este lio?

Capítulo XV: Estrategia fraternal

Dudé unos segundos antes de contestar… me había pillado y no podía explicarle nada delante de Lorea:

-¡Jo, Ander! ¡Qué susto me has dado! Estaba cogiendo Los tres mosqueteros, y se me ha caído esta carta que estaba en el otro libro al sacarlo, solo estaba recogiéndolo… -Le expliqué mientras me escabullía del cuarto.

Por la mirada de Ander sabía que no le había convencido en absoluto, pero también sabía que las ganas de estar con Lorea a solas eran mayores que las de echarme la bronca y que no vendría detrás de mí, al menos aquella tarde. Así que fui a leer un rato intentando no pensar mucho en lo que había leído por lo menos hasta poder continuar con mis pesquisas.

No fue nada difícil olvidar mi investigación mientras me imaginaba todas esas peleas con espadas al grito de “¡todos para uno y uno para todos!”. Tan concentrado estaba leyendo, que ni siquiera me di cuenta cuando Ander entró por la puerta:

-Joseba, he leído la carta que tenías en las manos, venga, a mi no me engañas, no estabas guardándola, además soy tu hermano y tal vez pueda aclararte lo que has leído.

-Yo no he leído nada Joseba… solo he visto que era la letra de la ama… pero no la he leído de verdad…

-¡Anda ya! Si te he visto leerla… ni te has dado cuenta que Lorea y yo entrabamos en el cuarto… además pensarás que no me he dado cuenta pero últimamente te he pillado varias veces revolviendo entre las cosas de la ama y las fotos… así que venga cuenta… ¿Qué es lo que quieres saber y porque andas cotilleando las cosas ajenas?

-Bueno… vale… la he leído…

-¿Y se puede saber por qué?

-¿No te parece raro que solo vayamos a visitar a la abuela María en ocasiones especiales? ¿ Y que la ama se ponga nerviosa cada vez que llama? Cuando la ama habla con la abuela siempre es como cuando Ainara ha hecho algo malo y habla despacio y con la voz baja… La ama le habla así a la abuela siempre. Y el otro día le pregunté al tío Jon porque la ama y la abuela no se llevaban bien…

-¿Y qué te dijo el tío Jon?

-Pues nada… porque justo entro la ama en ese momento y le dijo muy enfadada que había cosas que en casa no se hablaban y que menos todavía delante de nosotros… y bueno… yo quería saber… así que decidí investigar como si fuera Sherlock Holmes.

-Bueno Joseba, si la ama dijo que no había que hablar de algunas cosas… igual tampoco hay que investigarlas ¿no te parece?

-Pero Ander, yo quiero saber que es lo que pasa, además todos decís que ya soy mayor… pues si soy mayor lo soy para todo ¿no? También para saber por qué la ama y la abuela están enfadadas…

-Vale enano, tienes razón. ¿Bueno, me vas a contar que sabes o te voy a tener que preguntar cada detalle? Además, si tu eres Sherlock necesitaras un Watson…

A estas alturas, sabía que no podía preguntar a nadie más y algo me decía que las cartas y las fotos eran todas las pistas que había. Así que, después de pensarlo un poco, decidí que tal vez Ander podría ayudarme y empecé a contarle todas mis investigaciones, como empecé por el álbum de fotos, la carta que leí del tío Jon a la ama, y como cuando ya pensaba que no tenía nada más, encontré por casualidad la carta de la ama entre las cosas del tío Jon y ahí justo me había pillado él. Ander se quedó callado y mirándome un buen rato.

-Bueno Joseba, pues ya lo sabes todo… creo que no puedo añadir nada más… -¿cómo que no podía añadir nada más? ¿Le parecía normal que estarían enfadadas por esa tontería? ¿Cómo podía estar tan tranquilo? –A ver enano, que te pasa por la cabeza, porque parece que no te convence que te diga que no hay nada más.

-Es que en las cartas escriben que la abuela María se enfado con la ama primero cuando se fue a vivir con el aita, y más o menos lo arreglaron en aquella comida, hasta que dijeron que la ama estaba embarazada de ti… ¿Por qué se enfadó la abuela? Si a ti te quiere mucho, ¿cómo se iba a enfadar por qué nacieras? ¿por qué piensa que la ama iba a ser mala madre? Bueno, a veces nos echa la bronca… ¿pero, todas las amas lo hacen no?

-Claro que todas las amas echan la bronca… y es que bueno, a veces nos pasamos, o pensamos diferente Joseba y eso pues es normal supongo…

-Entonces dime, ¿Por qué es mala madre? ¿Por qué dice eso la abuela?

-Ya sabes que la abuela es muy religiosa y piensa que la ama no podía ser buena madre si no nos educaba dentro de la religión católica… Para la abuela, Joseba, que los aitas decidieran vivir juntos sin estar casados estaba muy mal… ella lo llama pecar porque según sus ideas eso no se puede hacer, y mucho menos tener hijos… Cuando los aitas le dijeron que me iban a tener a mí sabía que no me bautizarían, igual que tampoco os bautizaron a vosotros después, según lo que ella cree, los niños que no están bautizados no pueden entrar en el cielo, y como te puedes imaginar Joseba, eso para la abuela es muy grave. ¿Lo entiendes?

-Creo que entiendo lo que me dices… pero… ¿hay tanta diferencia entre estar bautizado o no? ¿Es verdad lo que piensa la abuela? Yo no veo tan grave eso de no casarse, muchos de los aitas de mis amigos no están casados, otros sí… y en mi gela, algunos están bautizados y otros no lo estamos y todos somos amigos, incluso está Amira, que no come cerdo porque su religión no le deja y tampoco está bautizada, y todos jugamos juntos y somos amigos.

-Claro, así debería ser siempre como en tu gela, pero me parece que los adultos siempre complican las cosas y la verdad es que yo tampoco acabo de entender muy bien porque la abuela sigue enfadada con la ama, al fin y al cabo, tanto el aita, como la ama nos quieren, nos cuidan y aunque muchas veces no nos entiendan y nos echen la bronca, siempre están ahí cuando les necesitamos… así que, ¿Tú que opinas, lo hacen tan mal aita y ama?

-No, yo creo que no Ander, bueno excepto que siempre le dan la razón a Ainara en todo… pero tienes razón en que siempre están cuando les necesitamos. ¿Y no crees que podríamos hacer algo para intentar arreglar el problema entre la abuela y la ama? ¿Hacerles entender que es una tontería y que tienen que aprender a respetarse y quererse, como tantas veces nos dicen ellos a nosotros que hagamos cuando nos peleamos y no estamos de acuerdo?

Con una media sonrisa en los labios y voz de no creerse nada Ander empezó hablar.

-¿Sabes eso que dice siempre el aita de “consejos vendo y para mi no tengo”?

-Sí…

-Pues eso Joseba, ya aprenderás que los mayores siempre nos dicen lo que debemos hacer, lo que es bueno, pero luego ellos no lo aplican casi nunca… No es que no quiera ayudarte, podemos intentarlo, pero ya te adelanto, que no será fácil que entren en razón. Además como la ama se enteré que has estado husmeando en sus cosas se enfadará y mucho…

-Da igual, yo voy hacer algo, creo que es importante y una causa justa que todos seamos felices y cuando se cree en algo hay que intentar luchar por ello, que lo he leído en todas las novelas de aventuras, si la causa es justa y buena, siempre sale todo bien.

-Mucho estás leyendo tú Joseba… jajaja! Ojala sería tan fácil como tú lo pintas… pero en fin… en una cosa tienes razón la causa es justa y buena así que lo intentaremos… Bueno, vamos a ver, que es lo peor que nos puede pasar… ¿Qué nos castiguen de por vida por meternos donde no nos llaman? Lo podremos soportar… y en algún momento nos levantaran el castigo… En fin Sherlock, habrá que trazar un plan…

En ese momento supe que mi hermano y yo comenzaríamos nuestra estrategia fraternal y que seríamos imparables.