Lo normal vamos…

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La idea de irnos a Donostia al concierto de Ken Zazpi surgió allá por enero o febrero, yo estaba rayadísima con una historia (con un chico de por medio por supuesto) y mi mejor amigo que está en todo, compro las entradas y me dijo; “no te preocupes, nos vamos a Donostia” y bueno, luego añadió “el 27 de mayo”, aunque la intención es lo que cuenta. La cosa es que por aquel entonces me habría ido un finde a cualquier sitio, con tal de salir de Pamplona, y eso que nada tenía que ver mi ciudad con mis quebraderos de cabeza, más bien he de decir que ese quebradero de cabeza estaba muy lejos de aquí. Aun y todo yo necesitaba desconectar y por ahí surgió la idea de irnos este finde pasado.

Así que como podéis imaginar después de meses de espera, estábamos ansiosos de ir, teníamos todo preparado, el martes cogimos la habitación para dormir, el miércoles los billetes de autobús, el mismos viernes preparar la mochila (descartar el bañador, nublado y frio!) y nos pusimos en marcha.

(A partir de aquí tener en cuenta quienes viajábamos, vale, mi mejor amigo y yo, lo que quiere decir que todo lo que nos paso es completamente normal…)

Llegamos a la estación de autobuses de Iruña, en la dársena todos los autobuses que salían a las 16:30 menos el nuestro, por supuesto, se debió perder y llego algo tarde, en la espera incertidumbre entre los demás pasajeros… (lo que no sabían es que viajaban con nosotros y podía pasar cualquier cosa, por eso nosotros cogimos el billete para llegar tres horas antes de lo que necesitábamos). Una hora en el bus no da para demasiado, ni siquiera te ponen una peli… más sosos, podían poner un par de capítulos de P5280047Friends o uno de Bones, pero no, así que tienes que buscarte tú el entretenimiento. Nosotros nos dedicamos básicamente todo el viaje a describir el paisaje cual novela rusa del siglo XIX, (bueno eso lo intentaba yo, mejor amigo ponía el toque moderno y fasion con rayos laser).

Cuando por fin llegamos, el autobús te deja en Amara, y nada, cogimos todo recto hacia abajo, para llegar a nuestro destino. Todo hubiese sido más fácil si mejor amigo, que era el que llevaba la dirección, se habría fijado bien, y no habría estado diciendo todo el rato otra calle que no era la que estaba nuestra pensión… pero después de preguntar la encontramos rápidamente. La encontramos, sí, pero no nos quedamos, porque la reserva no estaba, el dichoso servidor no le había mandado el mail de confirmación a la dueña de la pensión y no había guardado ninguna. Nos dijo que no nos preocupáramos que ella lo solucionaba y nos busco otra habitación, “eso sí de una cama, no os importa dormir juntos, porque no sois pareja” (buena observación). La cama era en una pensión al lado de la que habíamos hecho la P5280110reserva, el hombre que la llevaba, digamos que era muy dicharachero. Durante tres cuartos de hora, nos hizo un resumen de su vida, tenía mujer e hijos, se había puesto a estudiar un grado de forestal, lo que le había servido de mucho, porque antes no sabía hacer chapuzas y ahora entendía de todo, fontanería, electricidad, maquinas desbrozadoras, aprovechamiento de madera, y soldar. De hecho la cama donde dormiríamos, la había soldado  él personalmente, “ya que una pareja que se quería mucho la había roto” (juro que estas fueron sus palabras) y luego añadió “no os preocupéis si os vais a querer mucho, está bien soldada”(justo la conclusión contraria que había llegado la mujer…) Creo que ni nos molestamos en sacarle de su error, solo deseábamos conseguir llegar a la habitación y poder dejar P5280112nuestras mochilas e irnos (repito que llevábamos tres cuartos de hora) Claro que al acompañarnos a la habitación, aun nos hizo agacharnos para ver lo bien que había quedado la soldadura y repetirnos “ya os podéis querer mucho está noche”. Cuando por fin salimos de la pensión no podíamos dejar de  reírnos, en fin. Con el cambio de pensión, la chapa del hombre y el retraso del bus, nuestras tres horas de tiempo de sobra hasta el concierto, se convirtieron en tres cuartos de hora, que aprovechamos para comer unos pinchicos, tomar una cervecica y pasear un poco.

Del concierto, solo pondré que fue genial, nos lo pasamos de maravilla y cantamos como locos. Vamos a lo que se va a un concierto.

Después del concierto nos dimos una vuelta por el paseo de La Concha, bajamos a la playa, escribimos tonterías en la arena, nos reímos, filosofamos y volvimos. Nos tomamos un cubatica en una terracica y nos fuimos a la cama. No encontramos nada para ver en la tele decidimos apagarla. Pese a que teníamos que volver P5280103 a Iruña prontico, en teoría, nos quedamos dormidos y al final cogimos los autobuses a la una, él para Vitoria yo para Pamplona. El viaje de vuelta fue más aburrido, tuve que soportar a unas chicas que su monotema fue, el pelo, la ropa y  cremas… durante una hora! En fin…

De vuelta, corriendo a casa dejar todo, y juntarme con mis amigas para celebrar el día del barrio. A partir de aquí, comer, cerveza, cerveza, cerveza, bailar, cantar, reír, reír, cerveza, cerveza, cerveza, cerveza, cenar, cerveza, cerveza, cerveza, cerveza, futbolín, cerveza, cerveza, un chupito de no sé que, (culpable de que yo tendría resaca el domingo) y a casa.

Un beso…

 

P.D: Amore, sólo para ti, y como banda sonora del viernes, porque el pobrecillo no dumio bien, encima, se le coló un espontaneo, y porque ya sabes, que a mí me cae bien el mozo, aunque no lo conozca de nada, te pongo la cancioncita… que se me pego, y no había forma de dejar de cantarla jajaja!

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