Mayo, mes de las flores?

¿Mayo mes de las flores? ¡Y una leche! Mayo mes del estrés, así debería llamarse. Al menos en mi caso. Vale, voy a reconocer que mi vida es muy relajadita de normal, trabajo poquitas horas y aunque estudio, tiendo a dejar todo para el final, así que lo normal es que tenga todo el tiempo del mundo para mí y disfrutarlo como mejor me parezca durante 11 meses año, si, solo 11, porque en eso llega mayo y todo se acumula.

Para empezar, toca exámenes, que no me voy a quejar demasiado, pero claro hay que hincar los codos un poquito o un mucho, vamos condensado lo que no has hecho los últimos tres meses porque siempre encontrabas algo mejor que hacer (leer, ver la tele, tomar una cerveza o un café con las amigas, ir al cine, cenar por ahí, pegarte horas al teléfono o chateando, twitter, los jueguecicos del facebook…) el caso es que llegan estas fechas y ya no te queda otra que ponerte a estudiar así que el tiempo libre que tienes lo dedicas a encerrarte en el cuarto y concentrarte, intentando olvidar el día tan precioso que hace fuera.

Pero claro, no solo es un mes estresante por culpa de los exámenes, es que también es final de curso, (Nosotros acabamos las clases el 31 de mayo, antes que el colegio) y tengo que hacer las memorias del curso, las evaluaciones de cada cría (tener en cuenta que son 150 y que odio evaluar) y organizar las merendolas del último día de clase (que parece sencillo, pero que si uno es celiaco, la otra alérgica al huevo y el otro diabético… y ten todo en cuenta claro, para que no se te intoxique ninguno….). Además como es final de curso y hace bueno, los críos están alterados perdidos e insoportables, pasan de todo y es normal, hasta yo paso ya. Todos tenemos a estas alturas de curso las hormonas revolucionadas y ganas de terminar. Pero ningún final de curso es tranquilo, porque no tendría gracia. Así que tenemos las dichosas actuaciones correspondientes a mayo, una este domingo en la fiesta de Sortzen (a favor de la escuela pública en euskera) y otra el sábado siguiente. En las dos me toca lidiar junto con mi compañera de trabajo (y amiguísima) con nuestros 150 monstruitos, y lo que es peor sus padres… ays… Y por supuesto no podemos bailar lo mismo, así que nos organizamos como podemos para en dos semanas intensas tener preparados 8 bailes diferentes 2 por grupos y rezar para que cuando llegue la actuación no nos dejen colgados los padres y estemos todos los que tenemos que estar.

Para acabar el mes, el último sábado de mayo todo los años se celebra el día de mi barrio (que como os he dicho un montón de veces es el Casco Viejo) y bueno, aunque normalmente otros años estaría metida hasta arriba en la organización, este año me lo he saltado a la torera y solo pienso disfrutar y estar de juerga todo el día y lo que se tercie! jejeje!

Así que nada, rebautizo el mes de mayo, como el mes del estrés y que se pase pronto por favor, que cuando llegue el 1 de junio no me lo voy a creer.

Un beso.