Hay mas 11 de septiembre en la historia

Todos y cada uno de nosotros podemos contar con todo detalle que estábamos haciendo hace diez años, desde luego esa es una fecha que no se nos olvidará, y no os preocupéis que si por un casual se nos pasa todos los medios de comunicación se encargaran de recordarlo como si nada más habría pasado ningún otro 11 de septiembre.

Fue algo trágico sin duda, impactante diría yo y algo que no esperábamos el común de los mortales y encima algo que vivimos en directo con incredulidad, sorpresa y temor, porque no teníamos muy claro que iba a pasar a partir de entonces. Hace diez años, empezó EEUU a poner la seguridad por encima de la libertad y el resto del mundo lo aceptamos como algo que debía ser así. Las voces discordantes que se atrevieron a decir algo, simplemente fueron acalladas. Pero no me quiero poner trascendental ni mucho menos.

Hoy también se celebra el aniversario del golpe militar contra el Gobierno Chileno de Salvador Allende. Triste acontecimiento histórico que queda tapado y menos preciado a mí entender por el aniversario del atentado en Nueva York.

Apuntar la fecha en la memoria porque el 11 de septiembre de 1973 también fue un día trágico para la democracia y el pueblo chileno. Aquel día en el que yo ni siquiera había nacido y por lo tanto no puedo deciros donde estaba, sin embargo os puedo decir que en parte cambio mi vida.

Entre los detenidos que hizo el régimen de Pinochet se encontraba un amigo de la familia, no sé con exactitud cuánto tiempo paso en el Estadio Nacional o en qué fecha concreta lo subieron a un avión con rumbo para él desconocido, según cuenta él, después de interminables interrogatorios, torturas y días llenos de incertidumbre, un día simplemente a él y a unos cuantos compañeros les obligaron a subir a un avión. Convencido estaba él, que acabaría en los Andes o en medio del mar como tantos otros, pero por suerte para él y para nosotros que lo tenemos aquí, no fue así. El avión, llego a Paris, y allí los dejaron, fueron unos pocos que salvaron su vida, por un destino aleatorio y un lavado de imagen de la dictadura. Como os decía, este amigo llego a Paris, casualidades de la vida conoció a una pamplonesa que también estaba exiliada allí, se enamoraron y tuvieron una hija. Quisieron volver a Pamplona pero todavía teníamos por aquí la dictadura de Franco, así que no les quedo otra que esperar. Llegaron a Pamplona en 1978, antes que yo. Aquel chileno que sacaron de su país sin saber a dónde iba conoció a mi madre mientras aprendía euskera en una escuela todavía clandestina y desde entonces es casi como si fuera de la familia. Con el tiempo se separó de su mujer y no hay celebración familiar al que no se le invite. Tal vez, tener una víctima de la dictadura de Pinochet tan cerca, ver lo que ocurrió desde dentro aunque yo ni siquiera existiera, es lo que hace que me indigne cuando hoy pongo los telediarios y no mencionan este aniversario, o si lo hacen lo hacen de pasada, como si no importara, ¿acaso son menos víctimas? Él no pudo terminar sus estudios de matemática, aunque yo puedo dar fe que es un gran profe de mates y que le debo muchos de mis sobresalientes en la materia. Hace un par de semanas, el Gobierno Chileno le mando una carta reconociéndolo como víctima de la dictadura de Pinochet, después de 38 años fuera de su país. Ya no tiene intenciones de volver para siempre, su vida está aquí, no eligió él el lugar donde arraigar su vida, no eligió salir de su país para volver solo de visita. Sin embargo, así ha sido.

Así fue como cambio mi vida de alguna manera, teniéndole cerca y sabiendo desde bien pequeña, que él estaba en Pamplona no porque le encantara mi ciudad, si no por un golpe de estado a una democracia, donde se cometieron atrocidades.

 

Un beso, hoy en especial, para todos los chilenos.

P.D: El 11 de septiembre del 2001 yo estaba en Terra Mítica, me entere por un SMS de lo que estaba pasando, y no vi imágenes de lo sucedido hasta tres días después cuando llegue a casa de mi tía en Tarragona.