Convivencia

Cuando decidí participar en esta iniciativa no tenía ni idea sobre que podía escribir. A decir verdad, ahora que me pongo a ello, tampoco lo tengo muy claro. El tema que nos une hoy a tantos blogs, la convivencia, es tan amplio y diverso como este planeta. Podríamos hablar de la convivencia intergeneracional, de la convivencia intercultural, de la convivencia entre hombres y mujeres, entre diferentes tipos de sexualidad, convivencia entre diferentes clases sociales, etc. estoy segura que hay un millón de situaciones más donde podíamos ver diferentes ejemplos de convivencia.

La convivencia en si, es complicada, si cada uno en nuestra casa tenemos los famosos problemas de convivencia, imaginaros cuando hablamos de la convivencia a nivel de barrio, ciudad o país…

Como todos sabéis yo trabajo dando dantza a niños y niñas de entre 5 y 12 años. Hoy me voy a centrar en uno de esos grupos que tengo la suerte de tener como alumnos, para hablar de lo que para mí es un ejemplo de convivencia.

El grupo son 30 niños y niñas de 6 años. Todos estudian el mismo curso en un colegio público de Pamplona, aunque en diferentes clases. ¿Que tiene de especial este grupo? La diversidad. Para empezar, y es muy raro en dantzas, el numero de chicas y chicos está bastante equilibrado, 17 chicas y 13 chicos. Todos los ellos son nacidos aquí, pero provienen de sitios tan diferentes como, Bolivia, China, Nigeria, Rumania, Marruecos y Navarra, por lo que son diferentes en cultura, religión y raza. Pero tampoco queda ahí las diferencias entre estos niños, también tenemos una niña con problemas auditivos, otra con parálisis cerebral y otra con Síndrome de Down. Sin duda, la economía de sus familias también es muy diferente y se aprecia las diferencias. Siempre se dice que los niños son crueles y es cierto, más que crueles yo diría que son políticamente incorrectos, que dicen las cosas tal y como las ven. Para ellos, es tan natural que su amiga sea musulmana, como que la otra tenga Síndrome de Down o que ese otro niño lleve gafas. En este grupo en concreto nunca he visto que usen lo que les diferencia como arma arrojadiza, al contrario, lo hablan como si sería lo más normal y digo en este grupo, porque si lo he visto en otros.

El año pasado en el festival de fin de curso se dieron varias anécdotas que paso a contaros para que os hagáis una idea de cómo son estos niños:

Después de la actuación, teníamos chistorrada popular en el cole, todos en fila para recoger su bocata y se separaron tres niñas, fui a preguntarles porque no seguían en la fila, una de ellas contesto por todas “Amira no come cerdo, su religión no le deja, Eider es celiaca no puede y a mí no me gusta, así que esperaremos a los helados”. Tres motivos diferentes, para un mismo hecho, me sorprendió la naturalidad con la que me lo dijo, sin dar mayor importancia o más vueltas a uno u otro motivo.

No mucho después vi a un crio buscando a su madre, yo la conocía y le dije donde estaba, un amigo suyo rápidamente me aclaro la situación: “no, esa ama no, la otra ama… no ves que él tiene dos amas! Lo que no tiene es aita.” Lo curioso de esto es que a mí no se me había pasado por la cabeza que tendría dos madres, para mí por muy tolerante que me considere la primera idea de familia que se me viene a la cabeza es la de padre, madre e hijos. Y me choco, he de reconocerlo, pero sobre todo me sorprendió lo normal que les parecía a ellos.

Igual pasa con la chica que tiene problemas auditivos, a mi me costó darme cuenta y mucho de que los tenia, todos sus compañeros estaban compinchados y cuando bailaban con ella le tarareaban las canciones si no las oía bien, o si no había oído la explicación se la decían.

Podría poner mil ejemplos, porque los tengo a patadas, pero con estos tres os hacéis una idea de cómo un grupo, totalmente diverso, conviven en perfecta armonía sin usar sus diferencias como algo malo, si no todo lo contrario, aprenden unos de otros, son más tolerantes que muchos adultos y sobre todo, para ellos, todo es más natural. Ellos saben convivir, aunque no tengan ni idea que es la palabra convivencia. No son pocas las veces que ellos me han dado lecciones sobre las cosas más simples, muchas veces me pregunto quién aprende más si ellos o yo…