Tu que todo lo sabes

 

¿Se puede contar el tiempo que pasa mientras dos bocas se acercan? ¿Se puede medir el brillo de deseo que desprenden los ojos, justo el instante antes de un beso? ¿Acaso somos capaces de sentir el aliento cálido que sale de una boca entreabierta al acercarse a nuestros labios? ¿Sabemos tal vez, calcular la humedad de los labios al encontrarse? ¿Sabes tú, cuál es la velocidad a la que tu mano recorre mi piel? ¿Medimos en metros por segundo la velocidad de aceleración de los latidos al excitarnos? ¿Será acaso la ley de la gravedad, la que atraen una y otra vez tu boca a la mía? ¿La atracción que sienten los polos opuestos, es acaso la misma que hace que mis manos no puedan despegarse de tu piel? ¿Toda acción tiene su reacción, eres consciente que el calor que producen tus manos en mi piel tiene una evidente reacción que hace que mi cuerpo se estremezca? ¿Dime tú, que todo lo sabes, por qué la humedad y el deseo recorren mi cuerpo?