Las tribulaciones de Joseba: Elemental querido Joseba

Con una semanica de retraso, pero por fin aquí está el capítulo número XIII de Las tribulaciones de Joseba. Como igual no os acordáis de como iba la cosa, os recomiendo que releáis Aventuras de Papel, el capítulo anterior que escribió Kepasa29 en su blog Sobrados motivos.

Kepasa29 nos dejo unas cuantas preguntas sin respuestas, ¿Por qué se enfado tanto Ainhoa con el tío Jon? ¿Seguirá enfadado Ander? ¿Dónde anda Xabier que no sabemos nada de él? ¿Seguirá Joseba con su afición por los libros? ¿Qué estará leyendo ahora?

No os hago esperar más, ya empieza el capítulo XIII de Las tribulaciones de Joseba.

Capítulo XIII: Elemental querido Joseba

El cuarto del tío Jon y Ander todavía olía a naranja de cuando se me rompió el vaso por el susto que me había dado la ama, y cada vez que pasaba por la puerta ese olor dulzón me despertaba la curiosidad. ¿De qué no sé podía hablar en casa y menos en nuestra presencia? No paraba de darle vueltas. Sabía que no podía preguntarle al tío Jon o le metería en un lio y que la ama tampoco me iba a contestar, tal vez el aita… pero algo me decía que el aita tampoco contestaría a mis preguntas. Desde luego algo gordo había pasado entre la ama y la abuela María… ¿Pero el qué? Lo que la ama no se había dado cuenta que su tajante respuesta despertó todavía más mi curiosidad. Me pegaba las horas imaginando infinidad de situaciones en las que la ama o el aita se enfadaran conmigo tanto como para que años después no me habrían perdonado y además no podríamos mencionar el tema, pero por mucho que lo intentará nada se me ocurría tan grave que los aitas no me perdonaran o yo no pudiera perdonar a ellos…

Había terminado ya Miguel Estrogoff y el tío Jon me había recomendado El sabueso de los Baskerville, el protagonista era Sherlock Holmes un detective que ya conocía yo por los dibujos animados que resolvía cualquier misterio. Y claro, en mi casa había un misterio que resolver y yo sería como Sherlock e intentaría averiguar que pasaba sin tener que preguntar. Así que, tumbado en mi cama, mientras Ikatz se acomodaba en mis pies para dormir decidí que al día siguiente empezaría a investigar. Sin duda era el mejor día de la semana, era sábado y a todos les gustaba dormir hasta tarde así que podría buscar pistas a mis anchas sin que me molestaran.

Cuando me desperté en el reloj marcaban las siete y media, desde mi aventura con la nieve tenia prohibido levantarme antes de las ocho, así que espere paciente hasta escuchar las campanadas del campanario. Por fin empezaron a sonar y con la primera campanada ya estaba en pie, me puse la bata y me dirigí directamente al salón, sabía por donde tenía que empezar a buscar en los álbumes de fotos que había en la estantería, no sabía muy bien porque pero estaba seguro que encontraría algo. Empecé a ojearlos, encontré un montón de fotos de cuando la ama era txiki, con el uniforme del cole, en el parque, con la abuela, con el abuelo que yo no conocí, con el tío Jon, la ama vestida de comunión… luego venían las fotos de cuando la ama ya era un poco mayor, con sus amigas, con los abuelos y el tío Jon vestido de comunión… En el siguiente álbum encontré las fotos del aita y la ama cuando eran novios y los abuelos, de vacaciones, en fiestas, en el Olentzero, con Ander de pequeñajo… Pero la abuela y el abuelo ya no salían por ninguna parte, las última foto en la que pude ver a la abuela con los aitas era una en la que estaban comiendo en un restaurante… Sabía que eso quería decir algo, pero no entendía el qué… desde luego, el misterio se produjo en algún momento del noviazgo entre mi aita y la ama, y cuando Ander nació… No sabía que había pasado, pero, por lo menos sabía cuando. Escuche como Ainara se levantaba así que guarde los álbumes corriendo y fui a la cocina.

-Egun on Ainara! Justo me iba hacer el colacao, ¿quieres? –Intentaba disimular, aunque sabía que Ainara no se había enterado de nada.

-Si que quiero Joseba, ¡Tengo un hambre! Y también tostadas, ¿me haces?

-Claro que sí Ainara, anda, tráeme el pan –estaba claro que tenía que dejar mi investigación hasta el día siguiente y disimular para que los aitas no sospecharan nada de nada…

Ainara y yo llevábamos un buen rato viendo los dibujos cuando toda la casa había empezado a oler a café y eso quería decir que la ama ya se había levantado, no tardo mucho en aparecer por el cuarto de estar con una taza enorme entre las manos.

-¡Egun on pareja! ¡Pero como madrugáis, ya creceréis y echareis de menos la cama! –La ama nos sonreía sujetando la taza entre las dos manos cerca de la cara.

-Ama los mejores dibujos los echan ahora por la tele, hay que madrugar para verlos, además yo ya no tenía sueño. –sentenció Ainara, y la verdad es que tenía toda la razón, a las nueve en punto empezaban a echar Erase una vez el cuerpo humano y a mí me encantaba imaginar mi cuerpo por dentro con todos esos glóbulos rojos tan simpáticos y esos anticuerpos que luchaban contra los virus y se multiplicaban, así debieron hacerlo cuando yo estuve tan malo en la clínica.

El sábado paso tranquilamente y sin sobre saltos, la ama se quedo con nosotros en casa, y el aita, como hacía últimamente se fue a casa de su hermano a pasar la tarde. Me pregunto si quería ir con el pero, yo estaba un poco despistado pensando en las fotos que había estado viendo durante la mañana y le dije que no. Además tenía que pensar un plan, porque no tenia ni idea por donde seguir. Seguro que Sherlock sabría, pero yo no era sherlock y no tenía tampoco un ayudante como Watson que me diera una idea…

Estaba yo pensando en eso cuando el tío Jon le dijo a la ama:

-Ainhoa, mira lo que he encontrado, una postal que te mande hace un par de años cuando estaba de vacaciones, estaba en el cuarto de Ander, ¿La dejo allí?

-No, no Jon, trae. –Le dijo mientras se levantaba y se dirigía a uno de los cajones de debajo de la tele- En está caja guardo todas las postales y las cartas que me han mandado, así de vez en cuando las leo…

La ama no supo cuanto le agradecí esa confesión, así que ahí estaban todas sus cartas y postales, pues por ahí tenía que seguir buscando.

Me fui muy pronto a la cama, el aita no había vuelto de casa de su hermano y la ama me pregunto si me pasaba algo, le dije que no, pero pensé que Sherlock no habría sido tan impaciente, seguro que la amatxo sospechaba que algo me traía entre manos… Cerré los ojos e intente dormir, deseando que cuando los abriera serían las ocho de la mañana.

No me desperté hasta que las campanas sobresaltaron a Ikatz, mire el reloj y eran las ocho en punto, genial, justo a tiempo para llevar a cabo mi plan, muy despacio y sin meter ruido para no despertar a Ainara me levante y me fui al salón, no perdí tiempo abrí el cajón y cogí la caja, la abrí con cuidado como si sería el cofre de un gran tesoro. Fui sacando las postales, y las cartas, mirando las fechas, había estado sacando las cuentas antes de dormirme, y si Ander cumplía 16 este año, el gran misterio había ocurrido antes de 1996 que era el año que él había nacido, así que no me pare en todas las postales y cartas hasta que no vi ese año, leí varias hasta que por fin encontré una que parecía darme otra pista, era del tío Jon para la amatxo y estaba escrita en el verano de 1995:

1 de agosto de 1995

Kaixo Ainhoa,

Pensaba llamarte por teléfono, pero la ama siempre anda por casa ya lo sabes, así que he pensado que es mejor que te escriba una carta y que esto quede entre tú y yo.

Entiendo que Xabier y tú hayáis decidido iros a vivir juntos sin pasar por el altar y que creas que la amatxo tiene que respetarlo y no poner el grito en el cielo, ni montar bronca como hizo el otro día. Pero ya sabes como es la ama, cree que lo que estáis haciendo esta mal, y que lo pagaran vuestros hijos si algún día los tenéis. No deja de repetir que si habéis tenido la desvergüenza de iros a vivir juntos sin casaros, seréis capaces también de no bautizarles y que entonces, ¿qué será de ellos?

Ainhoa, sé que estás muy enfadada por todo lo que dijo la amatxo el otro día, pero sabes como yo, que ella no dará su brazo a torcer y no irá a visitaros, ni quedará con vosotros… así que, por favor Ainhoa, cede un poco, ven tú a visitarla y vamos a ver si entre todos intentamos hacerla entrar en razón. Estoy seguro que Xabier me entenderá y estará de acuerdo conmigo en que hay que intentar un acercamiento…

Un muxu enorme Ainhoa, sabes que te quiero mucho y solo quiero lo mejor para ti, y para todos.

Tu hermano Jon.

De repente escuché ruidos en la cocina, y guarde todas las cartas en la caja, no podían encontrarme leyéndolas… ¿De verdad se había enfadado la abuela por eso? ¿Le hizo caso la ama al tío Jon y fue a visitarla? Ahora tenía todavía más preguntas que antes…

3 pensamientos en “Las tribulaciones de Joseba: Elemental querido Joseba

  1. Kaixo!
    ¡ Quién lo diría !
    Las tribulaciones está tomando un cariz detectivesco.
    Cada capítulo más interesante… a ver cómo me las apaño para poder seguir este ritmo de pistas y secretos de nuestro gran-pequeño detective Joseba.
    Genial mitxoleta!
    Muxu haundi! 8)

  2. Llevo un tiempo sin leeros, pero compruebo con mucho agrado que la iniciativa conjunta continúa con viento en popa y a toda vela, mi más sincera enhorabuena y a ver si poquito a poquito llegais al capítulo 100.

  3. Pingback: Las tribulaciones de Joseba: Tempestad inesperada | Sobrados Motivos

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