Las tribulaciones de Joseba, en medio como el jueves

Si juntas a un donostiarra y a una pamplonesa y les dejas hablando un ratico, no puede surgir una idea buena ni queriendo, cuando menos se meterán en camisa de once varas y se les ocurrirá una idea descabellada como escribir una historia conjunta para publicarla en nuestros blogs. Y eso es exactamente lo que nos ha pasado a Kepasa29 y a mí, estábamos hablando y hablando un día, el más que yo claro está! (ya sabéis lo calladica que soy yo) se nos ocurrió que os gustaría leer las idas y venidas de nuestro amigo Joseba. Me ha tocado empezar a mí y si queréis conocer más a nuestro protagonista tendréis que pasaros por “Sobrados motivos” dentro de 15 días más o menos, aunque si yo fuera vosotros, iría ahora mismito a echarle un vistazo si no lo conocéis.

No tenemos pretensiones de nada, más que de pasar un buen rato, esperamos que os guste y que disfrutéis leyéndolo tanto como nosotros escribiéndolo.

 

-Las tribulaciones de Joseba-

“En medio como el jueves”

Y de repente el grito de mi ama se escuchó en toda la casa:

-¡Josebaaaaaaaaaaaaaaaa!

¿Pero qué había hecho yo? Con mi madre nunca sabía a qué atenerme, no había forma de tenerla contenta… iba temblando camino al cuarto de estar, estaba seguro que me quedaba sin jugar a la play toda la tarde.

-¡Josebaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! ¿No me has oído?

-Te he oído yo y todo el vecindario… -en realidad eso es lo que me hubiera gustado contestarle, pero no era tan tonto como para hacerlo, eso sí que hubiera sido como firmar la sentencia de mi condena perpetua sin play… así que contesté- ¿Qué quieres ama?

-Vamos a ver Joseba, ¿cuantas veces te tengo que repetir que recojas lo que usas?

-Pero ama, si yo no he usado nada…

-¿Ah, no? Eh! ¡Vamos a la cocina y me lo cuentas!

En ese punto, estaba convencido de que me había librado del castigo, yo me había levantado el primero, había desayunado y estaba seguro de haberlo recogido todo y no había vuelto a pisar la cocina para nada… de hecho estaba terminando la tarea a toda prisa para dedicarme todo el sábado y el domingo a jugar a la play. Pero cuando llegamos a la cocina, me quedé paralizado, el colacao, la leche, las galletas y una taza estaban encima de la mesa, por si fuera poco la mitad del colacao estaba desparramado por la mesa. ¡Ainara! Esa niña insoportable que tenía por hermana había dejado todo manga por hombro…

-Me pego toda la semana trabajando ¿y el sábado cuando me levanto que es lo que me encuentro? ¡Toda la cocina patas arriba!

-Pero ama yo no he sido… yo he recogido todo cuando me he levantado y me he ido hacer la tarea, ha sido Ainara… -daba igual, sabía que en cuanto decía el nombre de mi hermana la paciencia de mi ama saltaba por los aires, era la niña de sus ojos, en realidad, la niña de los ojos de mi aita y de mi ama, hacia lo que le daba la gana, conseguía todo lo que quería y jamás ayudaba en nada, empezaba a pensar que mis padres pensaban que seguía siendo un bebe, pero es que mi hermana tenía ya 8 años, solo tres menos que yo, cuando yo tenía 8 años, no tenían tantos miramientos conmigo…

-¡Ya estamos, menuda excusa! Lo único que sé, es que me levanto y está todo patas arriba, me da igual quien lo ha hecho, y si ha sido tu hermana, lo mínimo que podías hacer era echarle una mano, ¿no ves que ella es pequeña? Ahora mismo recoges todo esté desastre, haces la tarea y olvídate de la play toda la tarde y mañana ya hablaremos.

Dichosa Ainara, siempre hacía lo mismo y siempre la pagaba yo. Ahora tenía que recoger todo otra vez por su culpa… ¿Y yo que iba hacer toda la tarde?

Mientras empezaba a limpiar la mesa me di cuenta que en realidad, ya no era tan divertido jugar a la play, antes sí, cuando mi hermano Ander jugaba conmigo era divertido, pero ahora, se pegaba todo el día encerrado en nuestro cuarto, ni siquiera me dejaba entrar. Todo el día en el ordenador, en el tuenti ese, que anda que no era aburrido, antes mi hermano molaba, pero ahora… no se podía contar con él para nada. Antes se aliaba conmigo y nos defendíamos de Ainara, pero ahora ni eso, solo pensaba en cómo convencer al aita para que le dejaran llegar más tarde a casa y le subiera la paga. Los viernes y sábados sobre todo Ander ya no era el de antes, se encerraba en el baño y tardaba una eternidad en prepararse, y total, no es que se notara mucho que se había estado preparando para quedar con su cuadrilla, le gustaba una chica de su clase y lo mismo estaba con una sonrisa de oreja a oreja, como se enfadaba, como se quedaba callado toda la tarde, desde luego, Ander no era el de antes… solo cuando llegaba tarde algún día y le castigaban sin salir y jugaba conmigo a la play volvía a reconocer a mi hermano mayor.

Pero la cuestión era… ¿Qué iba hacer yo toda la tarde?

11 pensamientos en “Las tribulaciones de Joseba, en medio como el jueves

    • Hola Oscar,

      jijiji! Raros rarisimos, ya ves tú, pero ten cuidadito, que yo estoy en la Comunidad foral de Navarra y como te lea nuestra Sra. Presidenta Barcina que nos incluyes en las vascongadas va a por ti 😛 jijijiji!!

      Besosssss!

    • Kepasa Oscar!

      Pues tienes razón, igual hasta tenemos que castellanizarlos o anglosajonizarlos…a ver como suena: Las tribulaciones de José… Las tribulaciones de Joseph…

      No sé yo…creo que vamos a seguir con nuestros nombres vascos!

      Besos para todos!

  1. Me gusta la idea, una novela a dos, me encantan las redes sociales, la capacidad de invención , de innovación, pero siempre y sobre todo a favor de la cultura.

  2. En menudo lío nos hemos metido!

    Pues nada, como dices en la presentación que yo soy el que más hablo, tendré que hacer el esfuerzo de mantenerme callado y forzar a la neurona, porque con este primer pedazo de post de las tribulaciones de Joseba, a ver como sigue esa tarde de sábado!

    Muxu haundi mitxoleta!

    • kaixo kaixo kepasa!

      Pues sí, ya está montado el lío! jejeje!! estaba claro que eres el que más hablas no?? jijijijiji!!! Ganicas que tengo de leer que le pasa al chaval y que hace la tarde del sábado 😉

      Muxu handi laztana!

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