Vuela, vuela, vuela conmigo

Tierno, dulce, suave, casi imperceptible, un leve roce de tus labios en los míos. Leve como la presión que ejerce tu mano en mi nuca para acercarme a ti. Cierro los ojos y solo siento, una mano en mi nuca, y otra en mi cintura. Las dos presionan mi cuerpo hacia el tuyo, extrañamente suave y firme a la vez. Mis manos se deslizan por tu espalda, despacio, despistadas, en realidad me concentro en tus labios, me gusta mordisquearlos, lamerlos y besarlos. Parece que hay una batalla entre nuestras bocas, una competición por colmar al otro de mordisquitos. Quiero ganar esta singular batalla y en un descuido tuyo mi lengua se cuela en tu boca y empieza un baile entre ellas, el ritmo lo marca una canción que no se oye, extrañamente la batalla acaba cuando nuestras lenguas empiezan su danza húmeda. Nuestras manos recuperan su destreza y nos despojamos de la ropa que llevamos puesta, despacio sin prisa, acariciando cada parte del cuerpo que queda desnuda, recorriendo nuestros cuerpos con los labios, sintiendo como nuestra piel se eriza. Desnudos entre las sabanas nuestros cuerpos se buscan, se aman, se colman de caricias, de mordisquitos, de lametones suaves, se funden como si fuera uno sólo. En la oscuridad, solo se escucha nuestra respiración entrecortada, los sonidos rítmicos de nuestros cuerpos al unirse, leves susurros que solo se escuchan en nuestros oídos, palabras que se pierden entre gemidos y pequeños gritos de deseo. Después el silencio, interrumpido de vez en cuando por el sonido de un beso, de una risa, o de un “te quiero”…

Sé que hace poco que puse esta canción, pero es especial por muchos motivos, así que repito.

10 pensamientos en “Vuela, vuela, vuela conmigo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *