La Fala

El sábado pasado, estuve en una manifestación a favor del euskera en Navarra. Unas 15.000 personas (según la policía municipal) nos juntamos defendiendo el lema “euskeraz bizi nahi dugu” (queremos vivir en euskera). Es cierto que la política lingüística en el País Vasco favorece al euskera, por desgracia no se puede decir lo mismo de Navarra. Yo tengo la suerte de haber aprendido esta lengua que adoro en mi niñez, tuve la suerte de estudiar en este idioma hasta que acabe el instituto, en la universidad no es posible (concreto, si estudias magisterio puedes hacerlo en euskera pero, cualquier otra carrera no, solo ofertan unas pocas asignaturas), y digo una suerte, sí, porque aquí no es obligatorio aprender euskera, más bien, se ponen todas la trabas posibles para que los padres que así lo desean puedan matricular a sus hijos en ese idioma. Lo que a mí me parece una pena es que los políticos y ciudadanos de Navarra, se dediquen a politizar una lengua, unos para endemoniarla, otros para ensalzarla. El hecho es que el euskera es uno de los idiomas más antiguos del mundo, un patrimonio cultural que muchos países desearían tener y nos ha tocado a nosotros. Los romanos ya hablaron de ella y en la edad media algunos escritos se referían al euskera como “Lingua Navarrorun”, y yo estoy orgullosa de poder comunicarme sin ninguna dificultad en una lengua con tanta historia. Pero no era del euskera de lo que os quería hablar hoy.

Mi madre es extremeña, de Valverde del Fresno, allí y en otros dos pueblos, tienen la suerte de conservar una lengua, o dialecto, la verdad no lo tengo muy claro, la fala. Yo poquitas veces escuche a mis abuelos maternos hablar en castellano, ellos hablaban en fala, sus hijos lo hablan, la mayoría, y los nietos, al menos yo, lo entendemos pero por desgracia no somos capaces de hablarlo, excepto por unas cuantas palabras. Hoy en el Facebook, mis primas han puesto un enlace a un reportaje que echaron en La Sexta, sobre el idioma de mis abuelos, que lo hablan unas 5.000 persona. Orgullosos de su idioma, los niños lo siguen aprendiendo desde que nacen. Mis abuelos llegaron a Pamplona cuando mi madre tenía tres años, yo nunca he ido al pueblo, cosa que me apena, y que espero poner remedio pronto. Algunas de mis primas ya han estado allí y dicen que es precioso. Cuando comento con mis amigos que mis abuelos extremeños hablaban otro idioma que no era castellano siempre se sorprenden. Seguramente habrá más dialectos o lenguas que yo no conozca, pero tengo suerte de entender está aunque no sea capaz de hablarla.

 

Para mí cualquier idioma, que hable una minoría es importante de conservar, puesto que es un bien cultural, para cada uno de nosotros y para el mundo.

Un beso…

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